La
oxitocina: un abrazo vale más
que mil palabras
La cascada química puede hacernos perder la razón, pero,
¿por qué ocurre esto?
Neurólogos expertos como Gareth Leng creen que la
oxitocina ayuda a forjar lazos permanentes entre amantes tras la primera oleada
de emoción. La hormona actúa "cambiando las conexiones" de
los miles de millones de circuitos neuronales. Esta hormona es conocida
como el neurotransmisor de la confianza o de los abrazos y se libera en
cantidades grandes durante el orgasmo y en cantidades más pequeñas cuando te
cogen de la mano o cuando los animales lamen a sus bebés.
La oxitocina es una sustancia endógena (segregada por el
cuerpo) y actúa como una droga (sustancia exógena introducida en el cuerpo
desde el exterior), liberando transmisores como la dopamina, la noradrenalina
(norepirefrina) o la serotonina. Estos neurotransmisores permiten inundar el
cerebro de feniletilamina. Este compuesto químico es de la familia de las
anfetaminas, y tiene una duración en el cerebro de unos 4 años según la teoría
de Donald F. Klein y Michael Lebowitz surgida en la década de los 80. El
chocolate es rico en este compuesto, por eso es habitual que durante el “mal de
amores” se consuman cantidades excesivas.
Los reptiles liberan oxitocina durante el acto sexual,
pero los mamíferos la producen todo el tiempo. Es por eso que los reptiles se mantienen alejados de otros reptiles excepto cuando se
aparean, mientras que los mamíferos forman apegos con los familiares, las
camadas o los rebaños. Cuanta más oxitocina se libera, más unido te sientes a
la otra persona. Pero hay que tener en cuenta, que los niveles de segregación
de neurotransmisores u hormonas, también dependen de nuestras creencias y de
nuestra percepción de las cosas. Las ideas, los prejuicios, los valores, las
experiencias, las expectativas, o las fantasías que tengamos, pueden hacer que
liberemos más o menos químicos. Este proceso sigue una pauta fija: más
contacto, más oxitocina, más confianza (más fortalecimiento de las conexiones
neuronales). Las expectativas o la imaginación, también actúan como una forma
de contacto y siguen esa pauta.
Pero no nos damos cuenta de que evidentemente, los
enamorados no siempre llegan a cumplir las expectativas que tienen el uno del
otro, sean éstas realistas o no. Eso puede llevar a un estado de
frustración. Además, el contacto con una ex-pareja puede revivir
esa pauta o conexión entre las neuronas, y es por eso que la mayoría
de psicólogos expertos en el amor recomiendan una terapia de todo o
nada para superar una ruptura. Al dejar de mantener contacto con la
persona amada, las conexiones se debilitan, y con el paso del tiempo, las
recaídas son cada vez menos frecuentes.
La oxitocina,
también juega un factor importante en los celos. Para el cerebro de los mamíferos, cualquier pérdida de
confianza es una emergencia potencialmente mortal. Cuando una oveja se separa
de su rebaño, los niveles de oxitocina descienden y los de cortisol aumentan. El cortisol es la sensación que experimentamos como miedo, pánico o
ansiedad. Funciona para las ovejas motivándolas a volver a conectar con su
rebaño antes de que se la coman viva. En los seres humanos, el cortisol
convierte expectativas frustradas o falta de confianza en situaciones de
emergencia.










